Eliminationist Homophobia: The Rise Of Gay Genocide

Homofobia eliminacionista: la elevación del genocidio gay

Por Ande Stone [Traducción por David Ledesma Feregrino]

*Encuentra abajo la versión original, en inglés

(ASILEGAL / anderson@asilegal.org.mx)

“Soy [Queer]. ¿Es que un [queer] no tiene ojos? ¿Es que un [queer] no tiene manos,

órganos, proporciones, sentidos, afectos, pasiones? ¿Es que no está nutrido

de los mismos alimentos, herido por las mismas armas, sujeto a las mismas enfermedades,

curado por los mismos medios, calentado y enfriado por el mismo verano

y por el mismo invierno que un [heterosexual]? Si nos pincháis, ¿no sangramos?

Si nos cosquilleáis, ¿no nos reímos? Si nos envenenáis ¿no morimos?”.

El Mercader de Venecia. Acto Tercero, Escena Primera

Cada vez son más las noticias, a nivel internacional, sobre el aumento de la violencia (o de la conciencia de la misma) contra las personas LGBTTTI en el mundo. Esto ha estimulado un análisis complejo sobre violencia sexual y de género, desafiando la exclusión de los grupos en situación de vulnerabilidad en razón de orientación sexual e identidad de género de la protección otorgada por las clasificaciones internacionales de grupos-objeto de violencia masiva. Esto se ve ilustrado en las discusiones del reciente paquete de leyes dirigido a la población LGBTTTI de Rusia.  Hay quienes ha comparado a Putin en Rusia con Hitler en Alemania, invocando así una atmósfera precursora de uno de los episodios más infames de genocidio de la historia moderna para describir la violencia contra las personas LGBTTTI. Pero, ¿es el término genocidio apropiado, dada la gravedad del asunto? ¿Es el término genocidio siquiera aplicable a los grupos en situación de vulnerabilidad en razón de orientación sexual e identidad de género?

El Punto

El propósito principal de hablar de genocidio en cualquier foro es casi siempre con la intención expresa de prevenir su ocurrencia. El término genocidio (del griego geno, que significa raza o pueblo, y del latín cide, que significa matar) fue acuñado por Raphael Lemkin, un abogado polaco de origen judío, a raíz de las atrocidades sucedidas durante la Segunda Guerra Mundial. Se utilizó como una manera de clasificar los ataques enfocados a la destrucción intencional y sistemática de un grupo humano, en su totalidad. Poco después de la Segunda Guerra Mundial, y con los ojos del mundo atentos por los horrores cometidos durante el Holocausto, la Organización de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (UNCG, por sus siglas en inglés). Ésta incluye cuatro grandes categorías de grupos: (1) nacional, (2) étnico, (3) racial y (4) los grupos religiosos.

Al limitar la definición legal del concepto de genocidio a cuatro clases específicas de identidad, las y los líderes del mundo demostraron que su interés en prevenir su ocurrencia no era genuino. Si fuera éste el caso, entonces habrían incluido (cuando menos) todos los grupos que fueron violentados en el genocidio que sirvió como prototipo para establecer su definición. A pesar de las miles de víctimas que fueron violentadas durante el Holocausto por su orientación sexual o identidad de género, los grupos de la diversidad sexual (no heterosexuales) no han sido incluídos dentro de las categorías de grupos perseguidos. Después de la “liberación” de las/os prisioneras/os de los campos de concentración, a las personas privadas de la libertad en razón de su orientación sexual e identidad de género se les negaron los beneficios concedidos a otros grupos. Esto no se acerca ni un poco al ideal de nunca más.

Muerte Social

A pesar del limitado criterio para la inclusión de un grupo en el UNCG, es de gran ayuda el estudiar otras formas más sutiles y complejas de dañar o destruir la existencia comunitaria. Con ellas me refiero, por ejemplo, a las extracciones forzadas de niñas/os de un grupo para transladarles a otro, que sí están incluídas en el UNCG. La inclusión de este criterio argumenta que existe un trasfondo más profundo e inherente al genocidio, una búsqueda de la muerte social independiente de la destrucción física.

La muerte social es un punto fundamental en el genocidio, su definición sostiene que los daños cometidos durante éste se basan en su intento por destruir una comunidad cultural o una comunidad en particular. Esto a través de daños efectuados a las relaciones personales que dan significado a la vida de quienes las integran. La aniquilación de estos sistemas culturales (a través de la destrucción masiva o de la interrupción de las relaciones que unen a los individuos) resulta en la muerte social de cada persona y, por lo tanto, de toda la comunidad.

LGBTTTI… LMNOP

Si entendemos al genocidio como basado en la persecusión de comunidades en razón de sus identidades colectivas, entonces es claro que muchos grupos al margen de las cuatro clases “protegidas”  constituyen grupos en situación de vulnerabilidad. Ahora, vamos a reinventar el término genocidio a las luz de las circunstancias contemporáneas y a enriquecer nuestro entendimiento de las construcciones identitarias, en constante evolución, a través de su aplicación a la población LGBTTTI.

La comunidad LGBTTTI ha desarrollado una identidad internacionalizada con instituciones sociales complejas que, en conjunto, defienden y representan una perspectiva cultural específica. En la primera parte del siglo XX, la patologización de las variantes sexuales y de género fomentó un ambiente represivo en el que las personas no heterosexuales y no cisgénero desarrollaron una conciencia colectiva de su posición social. La fuerza con la que los sistemas autoritarios trataron de acentuar la inferioridad de las personas disidentes sexuales y de género llevó a la creación de un diálogo de empoderamiento entre éstas. Dicho diálogo, en respuesta a la opresión sistemática, permitió la creación de pequeñas redes sociales entre las personas disidentes. Con el tiempo, estas redes se convirtieron en pequeñas comunidades que buscaban desafiar los sistemas de pensamiento que reforzaban su opresión.

Como resultado, en muchas zonas del mundo, las instituciones culturales LGBTTTI (como bares, centros comunitarios, organizaciones de la sociedad civil y casas editoriales) han trabajado para fomentar una mayor reflexión en torno a la orientación sexual y la identidad de género y para promover un sentido de comunidad entre las personas disidentes. También han surgido barrios LGBTTTI (en analogía a los enclaves étnicos) en las principales zonas urbanas, creando espacios sociales únicos. El alcance sin precedentes de las comunicaciones globales ha hecho incluso posible la conexión entre las personas LGBTTTI en todo el mundo y la creación de una comunidad virtual, independientemente de las condiciones locales (favorables o no). Además, estas comunidades han desarrollado tradiciones y eventos, como performances drag y festivales del orgullo. La existencia de estas instituciones culturales demuestra que la comunidad LGBTTTI tiene una cultura compleja basada en la identidad colectiva.

Estos aspectos comunitarios sirven para reforzar la identidad colectiva a través de las relaciones personales. Dada la naturaleza de las “familias de origen” (y la trágica y frecuente incapacidad de éstas para entender completamente a sus miembros LGBTTTI) muchas personas LGBTTTI deciden establecer “familias de elección” con otras personas de la comunidad que proporcionan un sentido identitario más fuerte, basado en valores compartidos y en el entendimiento. En algunos casos, las familias de elección pueden ser incluso más importantes para la vida del individuo que las familias de origen (por ejemplo para un refugiado iraní gay que ha huído tras ser acusado por la comisión de un crimen de honor, para una drag queen que ha sido integrada a una familia drag o para una lesbiana que huye de una familia religiosa y conservadora). Estos individuos crean nuevas familias y redes sociales en un contexto que entiende e integra a las personas LGBTTTI y que da sentido a sus vidas.

La importancia de las relaciones comunitarias es notoria también ante su ausencia. La falta de relaciones profundas y de integración en las redes sociales de apoyo y entendimiento tiene también impactos negativos en la salud de las personas LGBTTTI. El enterarse del mayor riesgo de suicido que padecen las y los adolescentes LGBTTTI da una idea de la importancia de la integración comunitaria en este sentido. Dañar o perturbar irremediablemente estas relaciones, que afianzan construcciones culturales de una historia compartida y de identidad, sería devastador para los individuos y destruiría la cultura colectiva.

Los esfuerzos para desintegrar estos lazos comunitarios, que desarrollan identidad colectiva y dan a la vida sus significados, son genocidas. Es hora de que el mundo abra los ojos al horror que se esconde entre las intenciones de estos actos. ¿Cuántos triángulos rosas más deberá ver el mundo antes de que estemos listas y listos para incluir a la población LGBTTTI como una verdadera comunidad y decir, verdaderamente, nunca más?

Foto: ASILEGAL
Foto: ASILEGAL

Eliminationist Homophobia: The Rise Of Gay Genocide

By Ande Stone

(ASILEGAL / anderson@asilegal.org.mx)

“I am a [Queer]. Hath not a [Queer] eyes? Hath not a [Queer] hands,

organs, dimensions, senses, affections, passions; fed with the same

food, hurt with the same weapons, subject to the same diseases,

heal’d by the same means, warm’d and cool’d by the same winter

and summer, as a [Straight] is? If you prick us, do we not bleed? If

you tickle us, do we not laugh? If you poison us, do we not die?”.

The Merchant Of Venice. Act 3, Scene 1.

Increasingly international news sources have focused on the rise in violence (or awareness of said violence) against LGBT people around the world. This has encouraged a progressively complex analysis of sexual and gender based violence, challenging the exclusion of sexual and gender minorities from the protections afforded by international classifications of groups-object of mass violence. This is illustrated poignantly in discussions of Russia’s recent slate of laws targeting the community, some compare Putin’s Russia to Hitler’s Germany, thereby invoking a precursory atmosphere to one of the most infamous episodes of genocide in modern history to describe the violence against LGBT people. However, is invoking the concept of genocide appropriate given the absolute severity of the topic?  Is the term genocide even applicable to sexual and gender minorities?

The Point

The primary purpose of talking about genocide in any forum is almost always with the express intent of preventing its occurrence. The term genocide (from the Greek geno meaning race or people and the Latin cide meaning to kill) was first coined by Raphael Lemkin, a Polish lawyer of Jewish descent, following the atrocities of World War II as a way to classify the targeting of entire groups for intentional and systematic destruction. Shortly following World War II and with the world´s eyes awakened to the horrors of the Holocaust, the United Nations unanimously passed the UN Convention on the Prevention and Punishment of the Crime of Genocide (UNCG).  The Convention included four major group categories: (1) national, (2) ethnic (3) racial and (4) religious groups.

However, by arbitrarily limiting the legal definition of the concept to four specific classes of identity, the world´s leaders proved that they weren´t interested in truly preventing its occurrence. If this were the case, then surely they would have at least included all of the targeted groups in the genocide that served as the prototype for the term´s legal definition. Yet despite the thousands of victims targeted on the basis of their sexual orientation during the Holocaust, sexual classes were not included as a basis for group persecution. After Allied “liberation” of the death camps, people deprived of liberty on the basis of homosexuality were re-imprisoned and were denied survivor benefits granted to other groups. This doesn´t even come close to never again.

Social Death

Regardless of the paucity of criterion for group inclusion in the UNCG it does help us to understand more subtle and complex ways of damaging or destroying communal existence. For example, efforts to forcibly transfer children from one group to another are included as genocidal acts in the UNGC. The inclusion of this criterion argues that there is a deeper underlying perspective inherent to genocide- a social death not entirely dependent on physical destruction.

Social Death is a foundational perspective of genocide that argues that the unique harms committed during genocide are found in their intent to destroy the cultural continuity of a particular community through damaging the personal relationships that give life meaning. The annihilation of these cultural systems (through mass destruction or disruption of the relationships which bind one to these cultural systems) results in the social death of each individual and thus collectively the entire community.

LGBT…LMNOP

If we understand genocide to be based on the targeting of communities based on collective identities, then it’s clear that many groups outside of the four “protected” classes constitute groups of vulnerability. Now, let’s reimagine the concept of genocide in light of contemporary circumstances and enrich our understanding of evolving identity constructions and subsequent forms of community development through its application to the LGBT community.

The LGBT community increasingly has developed an internationalized identity with complex social institutions that together espouse a distinct cultural perspective. In the earlier part of the 20th century, the pathologization of sexual and gender variance fostered a repressive atmosphere in which sexual and gender variant individuals developed a collective consciousness of their social position. The force with which systems of authority sought to reinforce the inferiority of these sexual and gender dissidents forced the creation of a reverse dialogue of empowerment for sexual and gender variance from the targets of this systemic oppression. This reverse dialogue allowed for the creation of small social networks of sexual and gender non-conforming people that eventually developed into small communities that sought to challenge the systems of thought that enforced their oppression.

As a result, in many areas around the world, cultural institutions like gay bars, LGBT community centers, activist & health organizations and literary publications have worked to encourage greater thought around sexual and gender identity and promote a sense of community for sexual and gender nonconforming individuals. LGBT neighborhoods (not dissimilar from ethnic enclaves) have proliferated in major urban areas creating unique physical social spaces. The unprecedented reach of global communications has even made it possible to connect with LGBT individuals and create virtual community regardless of the favorability of local conditions. Further, these communities have developed cultural traditions and events like drag performances and Pride Festivals. These cultural institutions would argue that the LGBT community indeed has a complex culture based around collective identity.

In addition, these communal aspects serve to reinforce collective identity through means of personal relationships. Given the nature of “families of origins” and the often tragic inability of families of origin to fully understand LGBT members, many LGBT individuals establish “families of choice” with other LGBT persons that provide a stronger sense of community based on shared values and understandings. In more extreme cases these families of choice can be more important to the lived life of the individual than families of origin (i.e. a gay Iranian refugee fleeing a threatened honor killing, a drag queen adopted into a drag family or a lesbian fleeing a religiously conservative family). These individuals create new families and social networks within an LGBT-affirmative context that give their life meaning.

The importance of communal relationships is shown in their absence as well. Lacking deep relationships and integration into social networks of support and affirmation have negative health impacts for LGBT populations. A horrifying awareness of the heightened risk of suicide for LGBT teens provides a glimpse of the importance of communal integration in this sense. Irreparably damaging or disrupting these relationships that entrench cultural constructions of a shared history and self-identity would devastate individuals and destroy the collective culture.

Efforts to disintegrate these communal ties that develop collective identity and give life meaning are genocidal. It´s time the world opened its eyes to the horror behind the intention of these acts. How many more pink triangles must the world see before we´re ready to include LGBT people as a true community and really say never again?

Ande es egresado de la Universidad de Georgia, donde estudió Historia, Religión y Relaciones Internacionales. Se autodefine como un queer radical. Ha trabajado con diversas organizaciones dedicadas a la atención y el estudio de la comunidad queer. Pasante en el Área de Juventud y Diversidad Sexual de ASILEGAL. Le dicen "¡Güero, pásele!" cuando va los domingos al tianguis.
Ande es egresado de la Universidad de Georgia, donde estudió Historia, Religión y Relaciones Internacionales. Se autodefine como un queer radical. Ha trabajado con diversas organizaciones dedicadas a la atención y el estudio de la comunidad queer. Pasante en el Área de Juventud y Diversidad Sexual de ASILEGAL. Le dicen “¡Güero, pásele!” cuando va los domingos al tianguis.
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Acerca de asilegal

Nuestra Visión Ser una organización responsable de su entorno social, contribuyendo a la erradicación de la problemática social que enfrentan los sectores más vulnerables de la sociedad como lo son las personas pertenecientes a los pueblos originarios, las personas de la tercera edad, niños y jóvenes personas de la comunidad LGBT, mujeres, discapacitados, etc. Nuestra Misión Para Asistencia Legal por los Derechos Humanos, los derechos que están reconocidos y otorgados para todas y todos, deben ser conocidos para ejercerlos y, en su caso, defenderlos; de tal forma que, esta organización concentra sus esfuerzos en brindar apoyo legal, informativo y educacional en el tema de los derechos humanos.

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