Lxs de Adentro, Personas LGBTTTI Privadas de la Libertad

Por Francisco Tenorio Hernández

(Redacción de ASILEGAL)

A la familia Pacheco y Pacheco por tanto apoyo y cariño.

 “Cada país está obligado por el Derecho Internacional de Derechos Humanos a proteger a todas las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros de la tortura, discriminación y violencia.”

Navi Pillay, oacnudh

Si revisamos el mensaje de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos «oacnudh» del pasado 19 de mayo (día internacional de la lucha contra la homofobia)[i], veremos a la mismísima Alta Comisionada recalcando la responsabilidad de los Estados de asegurar la integridad de personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, transexual, travesti e intersex (lgbttti). Pareciera que el gobierno de la Ciudad de México ha acatado las recomendaciones de la oacnudh y ha logrado, a pesar de las discusiones y la diversidad de opiniones internas que existen, reconocer ciertos derechos de esta comunidad; en especial, la aprobación del matrimonio igualitario y la posibilidad de las personas transexuales de homologar sus documentos oficiales con su género.

A pesar del festejo y felicitaciones al Estado por el logro de reconocer los Derechos Humanos (DDHH), aún existe una cantidad importante de estereotipos, discriminación, violencia e incluso delitos y crímenes de odio. Esta situación es más preocupante en atención a la homonormatividad[ii] (presente en parte importante de las personas que se reconocen como lgbttti) que olvida e invisibiliza la situación que enfrentan las personas privadas de la libertad de esta comunidad. No sólo por haber presuntamente quebrantado la ley (y el intocable orden social), sino por haber faltado a la decencia que imponen los parámetros homonormados de la incipiente aceptación social.

El sistema penitenciario mexicano se basa en el modelo adoptado en los años sesenta y setenta, cuyo fin es la readaptación social de las personas que delinquen; ya que padecen de una desviación individual y en la forma de relacionarse. Este modelo de reclusión busca la integración de la persona (interpretada como) enferma a la sociedad por medio de la educación, la capacitación y la atención psicológica personalizada. Estas ideas sustentadas en la psicología de modelo médico/clínico no muestran el contexto sociocultural de la persona ni los factores psicosociales, además de perseguir cierto tipo de normalidad en las conductas sociales.

En 2008 se decretó la Reforma Constitucional de Seguridad y Justicia que incluye la transición a un sistema acusatorio de justicia penal[iii] en un lapso de ocho años.  A pesar de la transición a este sistema, la realidad dista mucho de ser la que persigue el nuevo sistema y aún más de los estándares y fines que perseguía en la década de los sesenta. Los centros penitenciarios están en crisis; las condiciones de hacinamiento, falta de oportunidades, violaciones a Derechos Económicos, Sociales y Culturales, tráfico de estupefacientes y trabajo sexual son algunos de los problemas más graves.

A lo anterior se le suma que los espacios destinados a la reinserción social no son la excepción al machismo, misoginia y violencia que se vive fuera de estos y que colocan a las personas de la comunidad lgbttti en situación de vulnerabilidad. No sólo por la falta de sensibilidad de las personas con quienes comparten celdas y espacios de convivencia, sino también por la estructura de las instituciones destinadas a cuidar de su integridad física y emocional.

Los descritos previamente pueden considerarse como factores psicosociales, si los entendemos como los elementos de la interacción individuo-sociedad que afectan o inciden en una conducta, fenómeno o proceso. A ellos es posible añadir una larga lista, dentro de la cual también destacan: la corrupción y la falta de comunicación y/o contacto físico con sus familiares o seres queridos en general.

No existe un diagnóstico claro a nivel nacional acerca de las personas lgbttti privadas de la libertad. No obstante, el Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal «pdhdf» propuso la línea de acción 1976 “[…] elaborar un diagnóstico específico y actualizado en los reclusorios del df para detectar las formas de discriminación que sufre esta población y elaborar políticas públicas […]”. Fue así que asilegal se dio a la tarea de realizar un estudio[iv] acerca de las condiciones de vida que enfrentan estas personas.

En los rubros de protección a la salud, el diagnóstico arroja los siguientes datos: 21% de las personas padece de alguna enfermedad crónico-degenerativa, de ésta cantidad, 33% padece diabetes y 20% vive con vih/sida. El 34% (del total de personas entrevistadas) afirma que la atención médica fue mala y 85% no recibe atención psicológica. Es importante señalar que la falta de acceso a servicios médicos es en buena medida por la falta u omisión de información por parte de las autoridades penitenciarias.

Otras cifras son que 60% indicó haber sufrido algún tipo de maltrato, 67% se consideró adicto a alguna sustancia (quizás resultado de los maltratos y amenazas recibidos por otras personas) y de ésta última cifra sólo 29% tendría el interés de dejar la adicción y sólo 14% tiene acceso a visitas conyugales. 

Para la población trans la situación se agrava. Sólo 5% de las personas que habían iniciado un proceso de reasignación sexogenérica antes de ingresar continuaban con él, 57% asegura que las propias autoridades han mencionado que estos procesos no son posibles mientras se encuentren en una instancia de reclusión varonil. Esto ha provocado que algunas personas opten por modificar su cuerpo con sustancias peligrosas y métodos inseguros.

Lo que arroja el diagnóstico es claro, la lista de violaciones a derechos humanos, leyes federales, locales, códigos y reglamentos es extensa. Las personas de la comunidad lgbttti que se encuentran dentro de los espacios destinados a la reinserción social viven bajo una situación delicada y la violencia estructural (que al exterior de los centros penitenciarios de la ciudad de México pareciera estar diluida o mimetizada) aún no desaparece ni aparenta hacerlo pronto.

Para la elaboración de una política pública, como pretende el pdhdf, resulta indispensable abordar los factores psicosociales específicos de cada grupo poblacional y así entender el contexto que se vive al interior de un centro de reinserción social. Sólo de esta forma se logrará la creación de un sistema penitenciario más armonioso que garantice las condiciones mínimas de dignidad y respeto a todas las personas, tomando en cuenta sus diferencias y diversidad.

Esperemos pues que la bandera lgbttti ya no se use para salir a marchar un día al año y no sólo se centre en el objetivo de asegurar algunos derechos básicos para poder vivir, sino que busque un verdadero cambio estructural que impacte en las condiciones de vida de todas las personas sin importar en dónde se encuentren.


[i] http://www.youtube.com/watch?v=kz2bm_HOuZE [última fecha de consulta, 13 de agosto de 2013]

 

[ii] Por homonormatividad entenderemos a las formas de actuar bajo la asimilación de un modelo de deber ser y de vivir la sexualidad y género de las personas lgbttti.

[iii] De este nuevo sistema se espera una justicia más expedita e imparcial a través de juicios públicos, orales y continuos, en donde rija como principio procesal la presunción de inocencia y en donde las partes gocen de equidad procesal. Consultado en: http://asilegal.org.mx/index.php/es/areas/sistema-acusatorio [última fecha de consulta, 13 de agosto de 2013]

 

[iv] Este estudio fue publicado en 2011 bajo el título Personas privadas de la libertad de la comunidad lgbttti.Consta de 300 entrevistas a personas de dicha comunidad en los centros de reinserción capitalinos.

Francisco Tenorio Hernández: Disidente del adoctrinamiento de la danza y promotor juvenil de Derechos Humanos. Colabora con diversos colectivos, organizaciones y movimientos. Danza, disidencia sexual, trashumancia, interculturalidades y Educación para la Paz son sus temas favoritos.
Francisco Tenorio Hernández: Disidente del adoctrinamiento de la danza y promotor juvenil de Derechos Humanos. Colabora con diversos colectivos, organizaciones y movimientos. Danza, disidencia sexual, trashumancia, interculturalidades y Educación para la Paz son sus temas favoritos.
Anuncios

Acerca de asilegal

Nuestra Visión Ser una organización responsable de su entorno social, contribuyendo a la erradicación de la problemática social que enfrentan los sectores más vulnerables de la sociedad como lo son las personas pertenecientes a los pueblos originarios, las personas de la tercera edad, niños y jóvenes personas de la comunidad LGBT, mujeres, discapacitados, etc. Nuestra Misión Para Asistencia Legal por los Derechos Humanos, los derechos que están reconocidos y otorgados para todas y todos, deben ser conocidos para ejercerlos y, en su caso, defenderlos; de tal forma que, esta organización concentra sus esfuerzos en brindar apoyo legal, informativo y educacional en el tema de los derechos humanos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s