Defender desde la otredad

Por Ande Stone y David A. Ledesma Feregrino (redaccion@asilegal.org.mx)

(Redacción de ASILEGAL)

Nota introductoria:

Hace unas semanas publicamos un artículo titulado «Las mujeres machistas», en el cual pretendimos desarrollar un análisis sobre el fenómeno de endodiscriminación que padecen las mujeres como grupo en situación de vulnerabilidad. Fenómeno que no es exclusivo de este sector de la sociedad, sino que afecta también con impacto equiparable a grupos tales como la población LGBTTTI. El análisis de los/as lectores/as nos permitió conocer muchas y diversas posturas. No sólo con respecto a la forma de abordar el tema, sino también con respecto a la pertinencia o no pertinencia que podría tener el hecho de que el objeto fuese estudiado desde la perspectiva externa de alguien que jamás ha experimentado dicho fenómeno desde la primera persona. ¿Qué derecho tiene un hombre de escribir sobre las poblemáticas que afectan a las mujeres? se nos cuestionó. Las disertaciones aquí publicadas son el resultado de la extrapolación de esa interrogante a la participación que las personas heterosexuales deberían poder, o no, tener en la lucha por la reivindicación de los Derechos Humanos (DDHH) de la comunidad LGBTTTI.

Fotografía por Jorge Meza
Fotografía por Jorge Meza

La población LGBTTTI ha sido históricamente relegada y sometida a un proceso permanente de invisibilización. Muchas han sido las batallas que las personas de la diversidad sexual y genérica hemos tenido que enfrentar (y continuamos enfrentando a diario); pasando tanto por la persecución de Estado como por las sanciones impuestas por una sociedad temerosa de ver quebrantada la «moral pública». Tras la revolución sexual y la agitación de las normas sociales sucedidas durante la última parte del Siglo XX, la comunidad LGBTTTI empezó a buscar nuevos caminos en favor de la reivindicación de los derechos de todas y todos. Caminos diferentes en cuanto a motivaciones y exigencias; pidiendo algunos la aceptación dentro de los esquemas de la heteronormatividad impuesta y moviéndose otros tantos con pasos más radicales e, incluso, separatistas.

Algunas posiciones separatistas representaron, en numerosas ubicaciones espacio-temporales, el único modo de supervivencia. La lucha contra la opresión homofóbica enfatizó las distinciones entre «ellos/as» y «nosotros/as». Al destacar nuestros puntos en común como integrantes de una minoría, se formó un discurso inverso al opresivo que funcionó como un acto de desafío al silencio que forzosamente se nos hacía guardar. Es claro que, sin la aparición de este discurso, las personas de la comunidad LGBTTTI no nos encontraríamos en las condiciones en las que nos encontramos actualmente (para bien y para mal). Los argumentos separatistas han sido de importancia vital en este movimiento, por lo que juzgarles de «excluyentes» lo mismo que a los argumentos provenientes de la heteronormatividad hegemónica no refleja más que una poca o nula comprensión de la situación.

Tomando en cuenta el desarrollo histórico de este movimiento se nos presenta la siguiente interrogante: ¿por qué las personas heterosexuales deberían ser incluidas en él? ¿Cómo es que han ganado el derecho de participar en la toma de decisiones que marcarán nuestro futuro? ¿Qué saben ellas de nuestra opresión? ¿Por qué se les debería permitir formar parte de los pocos espacios donde carecen de privilegios que les permitan dominar nuestras vidas? Lo cierto es que, si bien un/a aliado/a es incapaz de experimentar la misma opresión (de la misma forma y con las mismas características) que una persona de la comunidad LGBTTTI, puede experimentar situaciones similares y puede actuar como un factor positivo para la sensibilización de grupos con respecto a los DDHH.

La identidad de los aliados y las aliadas

Existen diversas teorías que conciben la construcción de la identidad de los aliados y las aliadas como un proceso que se inicia y se continúa de manera deliberada. Algunos/as autores/as, como Peter Ji en su estudio «Being a Heterosexual Ally to the Lesbian, Gay, Bisexual and Transgendered Community: Reflectios and Development», han publicado modelos de desarrollo de la identidad del (de la) aliado/a basados en las experiencias narradas por personas que han actuado como defensoras o abogadas de la comunidad LGBTTTI. Estos modelos provienen de la psicología y se perfilan como generadores de procedimientos que la sociedad civil podría adoptar para desarrollar programas de sensibilización. Ji (2007) cuenta su experiencia personal en el proceso de convertirse en un aliado y comenta que «(e)n un primer término, quería ser un aliado porque estaba cansado de guardar silencio en situaciones en las que la gente hablaba de la comunidad LGBT(TTI)»; además de sostener que «los/as aliados/as no nacen, sino que se forman». Al ser éste un proceso deliberado, es extrapolable a diferentes ubicaciones espacio-temporales y lo podemos aplicar con cierta libertad a nuestro contexto. Asimismo, Ji reporta haber experimentado etapas que considera similares a las etapas de aceptación que ocurren en una persona de la comunidad LGBTTTI cuando decide asumir su identidad sexual o genérica.

Un(a) aliado/a puede actuar en favor de los Derechos de este grupo y sus acciones pueden tener repercusiones tan serias como las de las personas de esta población. Su participación puede obtener resultados que van desde la mejora o creación de políticas públicas, hasta la sensibilización de las personas más próximas en materia de DDHH. En repetidas ocasiones, una persona se ve obligada a convertirse en una aliada cuando lo que ha sido violentado es el derecho a la vida o el derecho a la libertad de una persona de la comunidad LGBTTTI. Es en esos casos, cuando el empoderamiento como aliados/as toma una importancia crucial o vital. Por ello, entre otras cosas, sostenemos que la lucha por la reivindicación de los Derechos Humanos es un asunto de todas y de todos. Para todas y para todos. Un tema en el cual todas las personas tenemos el derecho a participar y a formar parte; incluso cuando se trata de acciones focalizadas. Sin embargo, esto no implica que justifiquemos que los aliados y las aliadas deben ser incluidos/as en todos los espacios; sino que su participación debe ser evaluada de forma individual para cada acción y para cada espacio.

Conociendo los límites

Las prácticas (ya sean de discriminación o de exclusión) de los/as aliados podrían cambiar a partir de la integración a acciones y programas en favor de los Derechos de la comunidad LGBTTTI. Ello surgiría como una consecuencia de la experimentación de sensaciones inducidas; mismas que, sin embargo, serían incapaces de generar subjetividades puesto que aún ellas han sido socialmente constituidas (De la Garza, 1997). El problema de la identidad, según Enrique De la Garza, no puede ser reducido a lo individual; pero tampoco podemos pretender integrar una identidad única que ignore la fragmentación actual. La identidad es un conglomerado de fragmentos, que posee tantas dimensiones como ángulos de análisis (Dubet, 1999). Las experiencias significantes que puedan vivir los/as aliados/as podrán tener la posibilidad de creación subjetiva, pero ésta tendrá ciertos límites con respecto al resto de la sociedad. Habrá entonces sucedido un cambio en la identidad individual; pero no se habrá logrado un cambio significativo en la identidad colectiva.

Bibliografía
De la Garza, Enrique (1997). Trabajo y mundos de la vida. En Hugo Zemelman y Emma León (coords), Subjetividad: umbrales del pensamiento social. (pp.75-92) Barcelona: Anthropos-CRIM-Coordinación de Humanidades.

Dubet, François y Danilo Martuccelli. (1999) ¿En qué Sociedad Vivimos? Buenos Aires: Lozada.

Retamozo, Martín (2009). Orden social, subjetividad y acción colectiva. Notas para el estudio de los movimientos sociales. Athenea Digital, 16, 95-123. Disponible en http://psicologiasocial.uab.es/athenea/index.php/atheneaDigital/article/view/560.

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Acerca de asilegal

Nuestra Visión Ser una organización responsable de su entorno social, contribuyendo a la erradicación de la problemática social que enfrentan los sectores más vulnerables de la sociedad como lo son las personas pertenecientes a los pueblos originarios, las personas de la tercera edad, niños y jóvenes personas de la comunidad LGBT, mujeres, discapacitados, etc. Nuestra Misión Para Asistencia Legal por los Derechos Humanos, los derechos que están reconocidos y otorgados para todas y todos, deben ser conocidos para ejercerlos y, en su caso, defenderlos; de tal forma que, esta organización concentra sus esfuerzos en brindar apoyo legal, informativo y educacional en el tema de los derechos humanos.

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