Perspectiva social de los derechos sexuales y reproductivos

A continuación, un esbozo de lo que representa la concepción no planificada en un contexto social donde la aplicación del Derecho es ambigua y las subjetividades influyen en el proceder  de la autoridad, de la colectividad y del individuo, con sus repercusiones:

¿Cuándo o porqué se dice que hay un embarazo no deseado?

Un embarazo no deseado debe diferenciarse de uno no planeado, ya que el primero es aquel que se rechaza o por el cual se experimenta desagrado en una o varias maneras, mientras que el segundo consiste en una concepción que no se ha programado estrictamente pero que alberga la posibilidad de ser percibido como algo grato e integrarse o estar integrado en el plan de vida de la madre y/o el padre.

¿Cómo un embarazo no deseado puede culminar en maternidad deseada y maternidad no deseada o forzada?

Un embarazo no deseado puede pasar por varias transiciones –principalmente psicológicas, aunque también familiares, económicas y sociales- que posteriormente lo conviertan en una maternidad deseada, pues aunque quizás en un principio se tenga una sensación de desagrado o miedo ante la concepción, en algún momento se puede aceptar el hecho y tornarse en un acontecimiento celebrable.

En cambio, cuando la mujer que concibe se enfrenta a una situación en la que sus proyectos, su posición social o algún otro factor importante de su vida se ven amenazados por dicha maternidad y, pese a las convicciones personales respectivas, debe asumirla porque la legislación vigente, los valores éticos y morales a los que está sujeta o incluso su edad –en el caso de menores que dependen de la decisión de los padres-  la obligan a concretar el embarazo y dar a luz –quizás también conservar y criar al producto de ese alumbramiento-, estamos hablando de una maternidad forzada.

¿Existe una relación entre los derechos reproductivos, el proyecto de vida, las políticas y leyes, embarazo no deseado y aborto?

Los derechos reproductivos son aquellos que indican que las personas pueden decidir de forma libre e informada la cantidad y espaciamiento de los hijos, así como el momento adecuado para iniciar una familia, o bien, planificar y utilizar métodos anticonceptivos que deberán estar disponibles y ser accesibles y suficientes. Todo ello con la finalidad de que la crianza de los hijos resulte más apropiada y efectiva en relación con el tiempo que se le dedicará y los recursos económicos que requiere, sin obviar la preparación o madurez psico-emocional.

El proyecto de vida sin duda está estrechamente ligado con el aspecto de la paternidad, pues ésta última se traduce en una serie de ajustes y renuncias que si bien, pueden convertirse en satisfacciones, también puede resultar una carga acompañada de frustración. Existe asimismo la posibilidad de que ese proyecto excluya terminantemente la paternidad, pero no así el ejercicio de la sexualidad.

No obstante, mientras la educación sexual siga siendo altamente deficiente y mientras las leyes respectivas utilicen diferentes criterios según la entidad o región de que se trate y sean poco concisas e inclusive contradictorias, careciendo de políticas públicas e instrumentos que permitan hacerlas valer, se están anulando en varios aspectos los derechos sexuales y reproductivos de las personas, así como otros tantos que se relacionan con sus libertades y garantías.

El aborto y los múltiples conflictos que encierra, reflejan en gran medida los absurdos en los que incurren tanto las autoridades como la sociedad: la pugna entre el Estado laico y la influencia moral del catolicismo (donde es mal visto que personas menores de edad acudan a solicitar información sobre salud reproductiva, por ejemplo);  la ignorancia y el tabú sobre la sexualidad y los procesos biológicos de la reproducción; la ineficiencia e insuficiencia de las leyes y procesos encargados de vigilar y garantizar la integridad física y psíquica de las mujeres (en los casos de violación sexual); las costumbres machistas sobre el matrimonio, el sexo y la maternidad que aún se conservan en muchas comunidades (“casar” a las mujeres a muy temprana edad, invalidar su opinión ante la del esposo, castigarlas por perder la virginidad antes del matrimonio, rechazar el uso de anticonceptivos, tomar como normal la violación por parte del esposo o pareja), y otros tantos elementos que distorsionan el Derecho, la formulación y aplicación de la ley y el consenso social ante la misma. Por lo tanto, los derechos sexuales y reproductivos no son cabalmente reales y tangibles.

¿Por qué es un problema social?

Cuando entre las principales causas de muerte de mujeres en edad reproductiva se encuentran las infecciones de transmisión sexual (incluido el VIH SIDA), el aborto clandestino y la defunción por embarazo riesgoso o durante el parto, nos encontramos ante un problema de salud pública. Si a esto se suma el abandono infantil, la pobreza, la delincuencia juvenil y la drogadicción (ligado con el embarazo no deseado o en condiciones físicas inadecuadas y la maternidad forzada), estamos hablando de un elemento de crisis social, de un asunto que requiere atención por parte de todos y todas.

No se trata de permitir o prohibir el aborto, ni de insertar ideas preconcebidas al respecto, sino de atender los elementos estructurales de la problemática general, reconociendo que muchos de ellos corresponden a preceptos tradicionales, conductas y creencias que impiden la objetividad desde que incurren en la negación de los derechos fundamentales, aquellos que son previos a la reproducción.

La responsabilidad compartida entre ambos padres, el apoyo familiar, la suficiencia de los servicios de salud y educación, la creación de alternativas (laborales, académicas, etc) ante los embarazos no planeados y el pleno reconocimiento de los derechos de las mujeres como individuos y no como objetos, sin duda son bases que podrían disuadir la práctica del aborto en gran medida y que darían congruencia a la intención sobreentendida de convertir en realidad los derechos humanos y la aplicación de las leyes que los acompañan, pues para eso fueron creados.

Anuncios

Un comentario en “Perspectiva social de los derechos sexuales y reproductivos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s