¿Compromisos o simples palabras?

Aunque en declaraciones de prensa los que fueran candidatos a la presidencia de la república se hayan pronunciado a favor de ciertas causas o en contra de determinadas injusticias, lo cierto es que NO en todos los casos existía un respaldo formal de dichas palabras.

En seguimiento a la nota anterior sobre derechos en la diversidad sexual (publicada extemporáneamente por causas fortuitas), he aquí una breve crítica a la práctica común de prometer sin garantizar o, dicho de otro modo, dejar palabras al aire, donde no se pueden convertir en compromisos y quizás tampoco en realidades…

Dentro de los compromisos asumidos, la inclusión social, la igualdad de oportunidades y el Estado de Derecho se reservan a sectores como: personas en situación de pobreza, población indígena y procuración de la seguridad pública; sin duda alguna es algo positivo y muy loable el atender problemáticas tan urgentes, pero no es suficiente si se han dejado de lado otras cuestiones también relevantes y que competen asimismo a los derechos inalienables de las personas como seres humanos y como ciudadanos.

Los derechos de la comunidad LGBTTTI, como un claro ejemplo, ni siquiera entran en discusión a lo largo de toda la plataforma electoral ni en la presentación de compromisos publicada en la página web de Enrique Peña Nieto[1].  El ahora presidente electo no sostiene ni sostuvo durante su campaña una postura definida respecto al tema, pese a que, inevitablemente, se haya abordado este tópico en más de un debate o entrevista (como en el diálogo que hubo entre los candidatos y los representantes de la Iglesia católica en el marco de la Conferencia del Episcopado Mexicano).

Si bien, su opinión al respecto fue ambigua y muy deslindada al dejarlo todo a consideración de las legislaciones locales y del ritmo con que cada espacio geo-demográfico “avanza”, olvida el tema por completo en el desglose de sus compromisos sociales y su propuesta de un México incluyente.

Del PAN, quienes se han asomado a conocer la visión y principios que desde su fundación y hasta la fecha lo sustentan, sabrán de antemano que este tema no será posible encontrarlo en sus enunciaciones ni aunque la búsqueda sea exhaustiva.

Hubo, sin embargo, quien en su momento defendiera los matrimonios entre personas del mismo sexo y los derechos y acepciones legales que de estos se derivan. Incluso frente al Episcopado[2], Quadri señaló estar a favor de estas uniones. El documento de su plataforma (sea como candidato o como partido político), aun así, no contiene ninguno de los siguientes términos: diversidad sexual, género, matrimonios (del mismo sexo), no discriminación, etc.

El único partido (y en efecto, fue el partido, mas no directamente su candidato) que explícitamente y por escrito aportó a la causa, fue el Movimiento Progresista, que en la página 24, último párrafo de su plataforma electoral, dice a la letra: “Fortalecer, mediante las reformas a la ley, la tolerancia, la protección y el pleno respeto a los derechos humanos de las personas a la diversidad sexual, en todos los planos y esferas del Estado y la sociedad”.

Al parecer, el reconocimiento a la diversidad y la pluralidad que se mencionan en la página oficial de Peña Nieto se refieren únicamente a las preferencias político-ideológicas en la contienda electoral, ya que en este contexto Peña agrega: “…no habrá derrotados”, posiblemente en un intento de suavizar las tensiones y evitar un episodio como el de 2006 entre Calderón y Obrador (con el cuestionamiento de la legitimidad).

Por lo demás, los asuntos LGBTTTI son casi un tabú y, en el caso del ex-gobernador del Estado de México, constituyeron además un escabroso escándalo tras los rumores del maestro abusado sexualmente y torturado bajo las supuestas órdenes del mismo Peña Nieto. Por otra parte, dicha entidad fue en la que más alarmantemente creció la violencia sexual y de género en los últimos años.

Las declaraciones más concretas que Peña o algún otro representante de su partido han ofrecido al respecto, enuncian si acaso que los matrimonios entre personas del mismo sexo son “derechos ya ganados”, argumento que no esclarece ni por asomo alguna acción a tomar ni propone avances o estrategias de fortalecimiento.

Es temprano para hablar de hechos, puesto que las impugnaciones a los resultados electorales siguen en curso y el gobierno de Calderón continúa en vigencia; no obstante ha sido la iniciativa privada la primera en tener oportunidad de formular acuerdos con el “virtual presidente electo”. Este, por su parte, propugna reformas en materia hacendaria, energética, laboral y de seguridad social. A esto se agrega la reunión que Calderón y Peña tuvieron en Los Pinos, en la cual se habló del apoyo mutuo que, de fomentarse,  convendría a sus respectivas facciones.

Entre tanto, habrá que darle seguimiento a los compromisos sociales dirigidos a los sectores vulnerables mencionados (como la defensa a los pueblos indígenas o las personas marginadas por la pobreza, e incluso la pensión para adultos mayores que mencionó durante su campaña) y exigir, como población consciente y participativa, que se cumplan.

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